Ruta 27 bajo agua: productores de Villa Valeria denuncian abandono y exigen la pavimentación prometida entre Córdoba y San Luis

Qué pasó

La Ruta Provincial 27, que une Villa Valeria (Córdoba) con Justo Daract (San Luis), volvió a quedar intransitable tras las lluvias extraordinarias de los últimos días. En el mapa, figura como un corredor interprovincial clave; en el terreno, es un camino de tierra de 35 kilómetros que hoy permanece bajo agua y barro.

María Alicia Giantomassi, productora agropecuaria y referente de la zona, describió un frente de agua de unos 4.000 metros que cortó la circulación justo en el límite entre San Luis y Córdoba. El escenario, recurrente en temporada de precipitaciones, se traduce en aislamiento, encarecimiento logístico y riesgos viales para quienes no conocen la traza.

Una vía estratégica convertida en barrial

La 27 no es un camino secundario. Para el sur cordobés, funciona como válvula logística que conecta la producción agrícola con centros de acopio, rutas troncales y mercados. Cuando la calzada se transforma en guadal, los desvíos obligados multiplican los kilómetros y los costos.

El fenómeno afecta a transportistas, trabajadores rurales y vecinos que dependen de servicios en localidades cercanas. Además, la ruta aparece en los GPS como atajo y cada corte sorprende a conductores ajenos a la región, que terminan encajados en lagunas o en médanos de tierra.

La promesa que nunca arrancó

En junio de 2018, los entonces gobernadores Juan Schiaretti y Alberto Rodríguez Saá firmaron un acta compromiso para pavimentar la traza. Aquella foto fue leída como el inicio de una solución estructural. Sin embargo, los años pasaron sin que la obra se materializara en el suelo.

En 2021, durante la apertura de sesiones, la Provincia anunció el inicio de trabajos. La expectativa se reavivó por un momento, pero la ejecución no llegó al territorio. En la región, los productores recuerdan ese anuncio como un punto de inflexión: celebraron, esperaron y, finalmente, volvieron a reclamar.

La política, entre proyectos y mayorías

Recientemente, el legislador Oscar Saliva, exintendente de Huinca Renancó, presentó una iniciativa para reactivar la obra. Conoce la zona y su problemática, pero la propuesta choca con la aritmética parlamentaria. Desde el sur aseguran que el proyecto no logra tratamiento y que la pavimentación no figura en el presupuesto vigente.

En ese contexto, Giantomassi habla del «mal de la minoría»: cuando una demanda molesta al oficialismo, la discusión se dilata. Mientras tanto, la ruta sigue igual y cada lluvia extrema vuelve a poner en evidencia la fragilidad de los parches temporales.

Impacto económico y riesgos

El último intento de mejoramiento, en 2023, fue un ripiado que no resistió más de dos meses. La geología del sur cordobés tiene una característica implacable: el guadal se traga la piedra. Los arreglos superficiales, además de costosos, resultan ineficaces en el mediano plazo.

Para los productores, esto se traduce en cosechas demoradas, camiones desviados hacia rutas alternativas y pérdida de competitividad por el aumento en fletes. A nivel social, los vecinos quedan más lejos de hospitales, escuelas y trámites esenciales. Y en seguridad vial, el falso atajo que ofrecen los navegadores multiplica encajadas y rescates.

Qué piden ahora

La demanda es concreta: incorporar la obra de pavimentación de la Ruta 27 al presupuesto y fijar un cronograma verificable de ejecución. En paralelo, solicitan presencia de autoridades en el territorio, evaluación técnica acorde al tipo de suelo y soluciones de ingeniería que vayan más allá del consolidado superficial.

Además, proponen una señalización inteligente y coordinada con plataformas de navegación para evitar que la 27 aparezca como opción cuando las condiciones sean críticas. La meta es doble: garantizar un corredor estable para la producción y reducir los riesgos de tránsito.

El sur cordobés no reclama un privilegio; exige que una vía estratégica deje de ser un camino de tierra olvidado. Con lluvias pronosticadas y el frente de agua aún instalado, el tiempo y el barro vuelven a marcar la agenda. Entre promesas que no arrancan y parches que se deshacen, la región espera que, esta vez, la obra de fondo finalmente comience.

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