
Imaginá esto: llegás al dispensario de calle Belisario Roldán en Alberdi con tu nene con fiebre o tu mamá que necesita una receta. Te parás en la puerta, decís “buenos días” como cualquier vecino educado del Imperio… y te responden con una mirada que mata. Sin saludo. Sin sonrisa. Solo mala onda. Eso pasó y el grupo Escraches Río Cuarto Oficial lo puso en la mira. El post de Cami Massa ya tiene más de 100 comentarios y se comparte como fuego: la empleada de la entrada del dispensario Alberdi se volvió viral por su “cara de orto” y su falta de respeto.
No es un caso aislado. Es lo que viven todos los días miles de riocuartenses que pagan impuestos y necesitan atención en los dispensarios públicos. Banda Norte, Alberdi, macrocentro… el malestar es el mismo.
La bronca que se siente en la calle: “No saluda ni por educación”
En los comentarios del grupo estalló todo. “La enfermera colorada Noelia del s24 Banda Norte” ya tiene su propio capítulo: vecinos la nombran y piden que la expongan en el libro de quejas. “Con la manga de indios que van, ya los odia la mina”, dice uno. Otro cuenta que en el dispensario 1 te atienden “como reyes y encima se quejan de todo”. Y no paran: “Se creen dueñas del dispensario 6 de Calazans”, “tienen título y se creen el ombligo del mundo”.
Vecinos de Alberdi, Banda Norte y hasta de pueblos del sur cordobés coinciden: entrás con respeto y te tratan como si fueras un molesto. “Yo tengo 8 años que me atiendo en el dispensario 1 y qué raro que Mariela no te salude si es la más amable”, ironiza una mamá. La realidad es cruda: empleados públicos que cobran sueldo del vecino laburante y después te dan mala cara.
El dolor del que labura y paga: “¿Por qué tenemos que bancarnos esto?”
Pensá en el emprendedor de Sobremonte que cierra su local para llevar a su hijo al dispensario y se encuentra con esta actitud. O la señora de Constitución que va caminando desde Alberdi porque no tiene auto. Pagamos impuestos para que funcione la salud pública y nos encontramos con gente que “no tiene ganas de atenderte”. Mientras el agro del Imperio sigue empujando, la Universidad Nacional forma profesionales y el Centro Comercial mueve la economía, estos dispensarios se convierten en un dolor de cabeza diario.
El mismo gobierno peronista de Córdoba que llena de pauta a los medios amigos para que callen lo que duele, ahora tiene dispensarios donde los empleados se creen dueños. No es mala educación aislada. Es un sistema que permite que “se cansen de las marronazas” y te atiendan con bronca. Milei desde Nación pone orden, pero en la provincia siguen con la misma vieja lógica: el que labura es el que tiene que bancarse la mala onda.
Basta de empleados públicos con mala cara: el Imperio ya no traga más
En el grupo Escraches Río Cuarto Oficial no paran de llegar testimonios. “Si no querés trabajar, andate a tu casa”, “aprendan a saludar”, “cambien de trabajo”. La gente está harta. No pide lujo: pide un simple “buenos días”, respeto y atención digna. Porque cuando tenés que ir al dispensario no vas de paseo: vas porque necesitás ayuda.
Acá en QuePasa Río Cuarto no callamos. Exigimos que la Municipalidad y el gobierno provincial revisen ya mismo el trato en los dispensarios. Cámaras, libro de quejas que funcione de verdad y, si hace falta, cambiar a los que no sirven. Porque el vecino del sur cordobés labura demasiado para que le sigan faltando el respeto en el lugar donde va a curarse.
Vecinos del Imperio: si te pasó en Alberdi, Banda Norte o cualquier dispensario, contalo. Esta no es una pelea contra la salud pública. Es una pelea contra la mala onda pagada con tu plata. No más “caras de orto”. Queremos atención con respeto. Y no vamos a parar hasta que cambie.
