El dilema de las fechas especiales: ¿Qué regalarle a los abuelos riocuartenses que ya tienen de todo?

El dilema de las fechas especiales: ¿Qué regalarle a los abuelos riocuartenses que ya tienen de todo?

Llega un cumpleaños o el Día del Padre/Madre y caemos en la misma trampa: un perfume, un suéter o una caja de bombones. Una mirada a la nueva tendencia emocional que está reemplazando a los regalos de siempre y que se convierte en el centro de atención del living.

Cualquiera que haya tenido que comprarle un regalo a sus padres o abuelos conoce la frustración. Tienen la casa armada, los placares llenos y, si necesitan algo práctico, generalmente ya se lo compraron ellos mismos.

El resultado es que terminamos gastando fortunas en un suéter que van a usar dos veces, un adorno que junta tierra o el clásico perfume de siempre. Mientras tanto, en nuestros celulares acumulamos miles de fotos de los nietos creciendo, corriendo por el Parque Sarmiento o festejando cumpleaños, imágenes que los abuelos apenas ven un segundo a través de una pantallita de WhatsApp antes de que queden perdidas en el historial.

En el último año, empezó a pisar fuerte una tendencia en Río Cuarto que viene a resolver este problema: regalar decoración emocional. Volver a materializar los recuerdos, pero con calidad de galería de arte.

 

(La introducción del cliente: El Héroe/Experto) Para entender cómo funciona este formato, hablamos con David Orellano, especialista en sesiones infantiles al aire libre y fabricante de cuadros decorativos personalizados en la ciudad. Él nos explica por qué este rubro explotó como la opción número uno para regalar.

“A cierta edad, lo único que realmente valora la gente es el tiempo y la familia”, cuenta David. “Cuando a un abuelo le llegás con un cuadro de madera natural, en alta resolución, con una foto profesional de sus nietos divirtiéndose, la reacción es automática: se emocionan hasta las lágrimas. Pasa a ser el objeto más valioso de la casa”.

Consejos gratuitos del experto

Según el especialista, para que el regalo sea perfecto y no parezca un simple póster escolar, hay tres claves a tener en cuenta:

  1. La naturalidad: Las fotos de estudio posadas y rígidas quedaron atrás. Hoy se busca capturar a los chicos jugando en la naturaleza, con luz de atardecer. Esa espontaneidad es la que da vida a un cuadro.
  2. El material importa: Imprimir una foto en el kiosco y comprar un portarretratos de plástico se nota. Un cuadro de calidad lleva molduras de madera, vidrio protector y papel fotográfico profesional que no se destiñe con el sol ni se arruina con la humedad típica de nuestras casas.
  3. Pensar en el espacio: Antes de encargar la medida, hay que mirar el living del homenajeado. Una composición de tres cuadros medianos (tríptico) suele ser mucho más elegante y moderna que un solo cuadro gigante arriba del sillón.

Un buen regalo no es el que cuesta más caro, sino el que se mira todos los días con una sonrisa. Cortar con la monotonía de las remeras y los perfumes es más fácil de lo que parece, y el resultado dura para toda la vida.

Si querés sorprender a tu familia en la próxima fecha especial, podés armar una sesión de fotos al aire libre o encargar un cuadro personalizado directamente con David Orellano Escribile a su WhatsApp haciendo clic acá

 

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