En el corazón del Barrio Alberdi, donde las familias del Imperio del Sur Cordobés luchan cada día contra la inflación que no perdona, el Comedor “Rincóncito del Amor” se convirtió en el último refugio para 55 hogares que no llegan a fin de mes. Más de 30 años de historia, y nunca habían visto tanta gente en la puerta como ahora.

¿Por qué este comedor está desbordado y los políticos miran para otro lado?
Mariana López, Graciela Romero y Celeste Aguilera no son influencers ni reciben subsidios millonarios. Son tres mujeres de carne y hueso que todos los días se levantan antes del sol para cocinar, servir y escuchar. “La demanda creció un 40% en los últimos meses”, confiesa Mariana con la voz firme pero los ojos cansados. Muchas de las familias que llegan vienen de Banda Norte, del Centro y hasta de barrios más alejados como el Villa Elisa. Madres solas, jubilados que cobran la mínima y trabajadores del agro que vieron cómo el campo también se resiente.
Acá no hay discursos bonitos ni fotos con funcionarios. Solo ollas grandes, olor a guiso casero y la certeza de que nadie se va con las manos vacías. “Venimos desde las 8 de la mañana y no paramos hasta que el último vecino come caliente”, cuenta Graciela mientras revuelve una olla que parece no tener fondo.
El secreto que nadie cuenta: cómo tres mujeres sostienen un comedor sin ayuda oficial
Celeste Aguilera, la más joven del trío, no se guarda nada: “Antes era una o dos familias extras por semana. Ahora son diez por día. Y no es solo comida: es dignidad. Muchos vienen avergonzados, bajan la mirada… y se van con una bolsa extra de fideos o arroz porque saben que acá no juzgamos”.

El comedor funciona gracias al esfuerzo de vecinos que donan lo que pueden y a la voluntad férrea de estas tres. No hay cartel de “patrocinado por la Muni” ni por el gobierno provincial. Solo el sudor de quienes creen que el sur cordobés se salva con trabajo, no con promesas.
¿Querés ayudar de verdad? Así se colabora con el Rincóncito del Amor sin vueltas
Si estás leyendo esto y sentís que no podés quedarte de brazos cruzados, la forma es simple y concreta: alimentos no perecederos. Llevá tu donación a Tucumán 1641, Barrio Alberdi, o llamá al 3584160399 y coordiná. Cada paquete de arroz, cada lata de tomate, cada kilo de fideos multiplica y llega directo a la mesa de una familia de Río Cuarto.
En tiempos donde el Centro Comercial se vacía y el agro aprieta el cinturón, este comedor demuestra que la verdadera solidaridad nace de abajo. No de los discursos. De las manos que cocinan.
Y vos, vecino del Imperio, ¿vas a seguir mirando para otro lado o vas a sumarte? Porque mientras algunos callan la inseguridad y la crisis para no molestar, acá se come todos los días… gracias al Rincóncito del Amor.



