MERCADO PAGO Doná y apoyanos El 1er diario sin pauta libre

Barbería y estética masculina en el microcentro: ¿Sigue siendo el negocio del momento en el Imperio?

Caminar por la calle San Martín o doblar por Constitución es cruzarse con una barbería en cada cuadra. Hace unos años parecía una moda pasajera, pero el hombre riocuartense cambió su hábito de consumo: hoy el “service” de barba y corte cada 15 días es un gasto fijo en su presupuesto.

Sin embargo, con tanta competencia cerca de la Plaza Roca, la pregunta del millón es: ¿Todavía hay margen para abrir una más o el mercado del Imperio ya se saturó? La respuesta está en la especialización y en los servicios que los locales tradicionales están ignorando.

El fin del “corte común”: Lo que el cliente del microcentro está dispuesto a pagar

Ya no alcanza con pasar la máquina y poner un poco de gel. El público que trabaja en los bancos de la calle General Paz o en las oficinas del macrocentro busca una experiencia. El negocio hoy no es vender un corte, es vender “30 minutos de relax”.

Las barberías que están “explotando” en Río Cuarto son aquellas que sumaron servicios de estética integral: limpieza facial profunda, camuflaje de canas y perfilado de cejas. Incorporar estos “extras” permite subir el ticket promedio de un corte básico de $8.000 a un servicio premium de $15.000 sin sumar casi tiempo de sillón. El margen de ganancia en los productos (ceras, aceites y lociones) que se venden en el mostrador es el secreto mejor guardado de la rentabilidad local.

Ubicación estratégica: ¿Centro o barrio residencial?

Si bien el microcentro asegura el “flujo de paso”, los alquileres en las galerías céntricas están asfixiando a los barberos independientes. La tendencia que vemos en QuePasa Río Cuarto es el éxito de las barberías de autor en Banda Norte (cerca de la Avenida Marcelo T. de Alvear) y en el Alberdi.

Instalarse en un barrio permite fidelizar al vecino que no quiere renegar con el estacionamiento medido del centro. Además, el costo operativo baja drásticamente, lo que te permite invertir en una mejor sillón o en una buena cafetera para recibir a los clientes, un detalle que el riocuartense valora muchísimo.

El marketing del “Antes y Después” en el sur cordobés

En nuestra ciudad, la imagen lo es todo. Tu vidriera no es el vidrio que da a la calle, es tu perfil de Instagram. Si lográs que los “personajes” conocidos de la ciudad o los jugadores de los clubes locales (Estudiantes o Atenas) se corten con vos y lo suban a sus redes, tenés la agenda llena por un mes.

El rubro sigue siendo el negocio del momento, siempre y cuando dejes de ser un peluquero para convertirte en un asesor de imagen. El Imperio siempre tiene lugar para uno más, si ese uno es el mejor de su cuadra.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio