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Delivery de pizzas de masa madre: el nicho de lujo que el sector oeste de Río Cuarto está pidiendo a gritos

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Si vivís en los alrededores de Sol de Mayo, San Esteban o los nuevos desarrollos cerca de la A005, sabés que la oferta gastronómica nocturna suele ser siempre lo mismo: el lomo de siempre o la pizza aceitosa de molde. Sin embargo, hay un paladar que creció en el Imperio y hoy busca algo más: la masa madre.

Este “oro fermentado” no es solo una moda palermitana; es un negocio con una rentabilidad altísima si sabés cómo entrarle al vecino del sector oeste, ese que valora lo artesanal y no tiene problema en pagar un plus por una experiencia premium en su propia mesa.

Por qué el oeste es la zona virgen para este emprendimiento

A diferencia del Alberdi o el Centro, donde la competencia por precio es feroz, el sector oeste de Río Cuarto se mueve por exclusividad. Aquí, el cliente no busca la pizza más barata, busca la que no le caiga pesada y tenga ingredientes de primera (olivas de la zona, harinas orgánicas, albahaca fresca).

La clave aquí es el delivery propio. Las apps de repartidores suelen demorar y entregar el producto frío, algo imperdonable para una masa madre que debe llegar crocante. Si montás una logística eficiente que cubra desde la Avenida Islas Malvinas hacia el oeste con tiempos menores a 30 minutos, tenés el mercado cautivo.

Costos bajos, precio premium: La magia de la fermentación lenta

Lo mejor de este negocio es que el ingrediente principal es el tiempo. La harina y el agua son insumos económicos, pero el proceso de 48 horas de fermentación es lo que te permite vender esa pizza a un precio “gourmet”.

En el Imperio, podés conseguir proveedores locales de primer nivel para los toppings. Usar quesos de las cuencas lecheras de la región o embutidos artesanales de la zona de Higueras le da ese toque “kilómetro cero” que el riocuartense del oeste ama. Tu costo de producción se mantiene bajo, pero tu valor percibido se dispara.

El marketing de la exclusividad en el Imperio

Para triunfar en este sector, tu Instagram tiene que ser una vidriera impecable. No vendas “comida”, vendé el plan del viernes a la noche frente al hogar a leña o en la galería del country.

Un secreto de retención: enviá un instructivo de “cómo recalentar” para que el borde vuelva a estar crocante si no la comen en el acto. Ese detalle hace que el cliente de Banda Norte alta o de los barrios cerrados te elija una y otra vez, asegurándote un flujo de pedidos constantes que rinden mucho más que cualquier publicidad paga.

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