INDIGNACIÓN EN RÍO CUARTO: Atacaron a una embarazada en pleno centro y una clínica le exigió dinero antes de atenderla

Un robo cobarde en el corazón de la ciudad: Malvivientes acechan a mujeres solas

La inseguridad en el centro de Río Cuarto ha cruzado un límite intolerable este fin de semana. En un hecho que combina cobardía y violencia, una mujer embarazada y su amiga fueron víctimas de un asalto tipo “piraña” mientras se encontraban en el reconocido Bar Imperio, ubicado estratégicamente frente a la heladería Nonotano. El ataque, ocurrido en pleno corazón comercial de la ciudad, desnudó no solo la audacia de los delincuentes, sino también el estado de indefensión en el que se encuentran los ciudadanos.

Según pudo reconstruir la redacción de QuéPasa Río Cuarto, los malvivientes ingresaron al local tras realizar una rápida “inteligencia” visual. Al percatarse de que en el sector no había hombres presentes, decidieron atacar directamente a las dos mujeres que compartían una cena. Sin mediar palabra y con total agresividad, abordaron a Antonella, una joven cursando un embarazo, y a su acompañante, sustrayéndoles todas sus pertenencias personales, incluyendo dinero y teléfonos móviles.

La ausencia policial: Un llamado que nunca obtuvo respuesta

A pesar de la gravedad de la situación y del estado de vulnerabilidad de la víctima, la respuesta de las fuerzas de seguridad fue inexistente. Los propietarios del Bar Imperio llamaron de inmediato al 911 solicitando la presencia de un móvil ante la crisis de nervios que atravesaba la mujer embarazada tras el violento forcejeo. Sin embargo, los minutos pasaron y la policía nunca se hizo presente en el lugar de los hechos.

Esta falta de acción en pleno centro de la ciudad genera una profunda preocupación en los comerciantes y vecinos del sector. “Llamamos desesperados porque Antonella no podía calmarse y temíamos por su embarazo, pero nos dejaron solos”, relataron testigos del hecho. El sentimiento de desamparo fue total: con los delincuentes ya en fuga y sin apoyo oficial, la víctima tuvo que ser trasladada por medios particulares hacia una institución de salud.

Escándalo en la Clínica del Sud: “Primero pague, después la atendemos”

Lo que siguió al robo fue un calvario institucional que roza el abandono de persona. Antonella fue trasladada de urgencia a la Clínica del Sud, ingresando con un cuadro de crisis hipertensiva y nerviosa derivado del asalto. Sin embargo, en la recepción de la guardia privada se encontraron con un muro de burocracia y falta de empatía: el personal administrativo se negó a brindarle atención médica hasta que no se abonaran los 10.000 pesos correspondientes a la consulta de urgencia.

A pesar de que el marido de la joven explicó que acababan de ser asaltados, que no tenían dinero consigo y que se trataba de una emergencia que ponía en riesgo un embarazo, la clínica se mantuvo firme en su exigencia monetaria. El incidente escaló en tensión, con gritos de desesperación del esposo de la víctima ante la mirada de otros pacientes que aguardaban ser atendidos. Resulta incomprensible que, ante una urgencia de este calibre, el criterio comercial prevalezca sobre la ética médica y la salud de una persona gestante.

Un gesto de humanidad en medio de la desidia

En medio de la oscuridad que representó la negligencia policial y la frialdad administrativa de la clínica, surgió un rayo de esperanza y solidaridad. Un vecino de Río Cuarto que se encontraba esperando en la guardia, conmovido por los gritos del marido y el estado de Antonella, decidió intervenir. Sin conocer a la pareja, el hombre le prestó los 10.000 pesos necesarios para que la administración finalmente autorizara el ingreso de la embarazada al consultorio.

Gracias a este gesto desinteresado de un desconocido, Antonella pudo ser estabilizada y monitoreada por los profesionales de turno. Desde QuéPasa Río Cuarto, repudiamos enérgicamente el accionar de la Clínica del Sud y exigimos una respuesta formal por parte de las autoridades de Salud de la provincia sobre los protocolos de atención ante emergencias por hechos delictivos. La salud no puede ser un privilegio de quienes tienen la billetera a mano en el momento de una tragedia.

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