El hecho
Un hombre de 66 años sufrió una fuerte descarga eléctrica este miércoles por la mañana mientras realizaba tareas de mantenimiento en la terraza de una vivienda en refacción, ubicada en calle Estrada al 500, en Río Cuarto. La secuencia, que pudo derivar en una tragedia, ocurrió cuando el propietario subió para revisar una filtración de agua y, en un intento por evitar mojar su calzado, decidió descalzarse antes de pisar una zona anegada del techo.

Cómo se produjo el incidente
De acuerdo con los primeros testimonios recabados en el lugar, la combinación de una pérdida de agua, desagües obstruidos y una instalación eléctrica antigua formó una acumulación tipo ‘pileta’ sobre la losa. Un cable en cortocircuito habría energizado esa lámina de agua, convirtiéndola en un conductor. Apenas el hombre, identificado como Carlos Chesta, tomó contacto con la superficie húmeda, recibió una descarga de alto impacto que le impidió moverse con normalidad y lo dejó en una situación de riesgo sostenido.
La reacción inmediata y el rol de los vecinos
Operarios que trabajaban en una obra lindera advirtieron la emergencia y actuaron con rapidez. Utilizando una manguera como elemento de extensión para evitar el contacto directo, lograron enlazar al vecino y desplazarlo hacia una zona seca de la estructura, fuera del espejo de agua energizado. Esa maniobra inicial permitió ganar tiempo crítico hasta el arribo de los equipos de rescate y evitar nuevas exposiciones.
El operativo de rescate

Al llegar, los Bomberos Voluntarios constataron que el techo permanecía inundado y electrificado. Aunque se bajaron las llaves térmicas internas de la vivienda, la energía seguía ‘filtrando’ por el tendido y por elementos metálicos envejecidos de la instalación, un cuadro compatible con derivaciones propias de cañerías y conductos antiguos. Por ese motivo, se solicitó la intervención de la empresa distribuidora EPEC, que ejecutó el corte total del suministro desde la red externa para garantizar un perímetro seguro.
Con el riesgo eléctrico controlado, los rescatistas montaron un sistema de cuerdas y anclajes para estabilizar y descender a Chesta desde la terraza. Durante el procedimiento, el hombre se mantuvo consciente, aunque presentaba taquicardia y signos compatibles con un intenso estrés fisiológico producto del choque eléctrico. Fue asistido en el lugar por un servicio de emergencias médicas y trasladado de urgencia al hospital local para estudios complementarios.
Estado de salud y pasos a seguir
Fuentes sanitarias indicaron que, al momento del traslado, el paciente estaba lúcido y con parámetros vitales compensados, aunque con frecuencia cardíaca elevada. En estos cuadros, los estudios suelen incluir monitoreo cardíaco por potenciales arritmias post descarga, evaluación neurológica y control de lesiones por punto de entrada y salida, además de hidratación y observación clínica por 24 a 48 horas, según evolución.
Lecciones de seguridad: agua y electricidad
El episodio vuelve a poner el foco en una combinación crítica: agua y electricidad. Especialistas recuerdan que no debe intervenirse en techos o terrazas anegadas si existe sospecha de tendido eléctrico comprometido. Las recomendaciones básicas incluyen: cortar el suministro desde el tablero general, verificar la ausencia de tensión con elementos adecuados, evitar zonas húmedas, no descalzarse ni apoyar el cuerpo sobre superficies mojadas y llamar a personal idóneo ante cualquier duda. El uso de protecciones diferenciales, la actualización de la instalación y el mantenimiento de desagües son medidas que reducen riesgos.
Contexto de la vivienda y próximas pericias
La propiedad se encontraba deshabitada por obras de refacción, un escenario en el que suelen convivir tendidos provisorios, materiales de construcción y humedad, factores que agravan el riesgo eléctrico. Bomberos y personal técnico elaborarán un informe para determinar el origen del cortocircuito, el estado de los conductores y acometidas, y si hubo conexiones o empalmes deteriorados que favorecieron la energización del agua. También se verificará el funcionamiento de protecciones internas como térmicas y diferenciales, y se chequeará el estado de los desagües y cañerías.
Un cierre con alivio y una advertencia
La rápida intervención de los vecinos, bomberos y EPEC fue clave para que la situación no pasara a mayores. El caso sirve como advertencia práctica: frente a filtraciones, inundaciones en terrazas o dudas sobre el estado del cableado, lo correcto es interrumpir la energía y esperar asistencia técnica. Un gesto tan cotidiano como descalzarse para evitar mojar el calzado puede transformarse, sin advertirlo, en el eslabón que active un incidente eléctrico de alto riesgo.



