Milei celebró la baja de la inflación mayorista y afirmó que anticipa alivio en los precios minoristas

Qué dijo el Presidente

El presidente Javier Milei celebró la desaceleración de la inflación mayorista registrada en febrero y aseguró que ese movimiento debería anticipar un sendero similar para los precios al consumidor. En una publicación en su cuenta de X, el mandatario sostuvo que la dinámica de los costos en la salida de fábrica y en el comercio mayorista funciona como indicador adelantado del Índice de Precios al Consumidor.

Según el análisis que compartió, la inflación mayorista de los últimos doce meses corre al 26% anual. En términos de velocidad reciente, estimó que el bimestre anualizado ronda el 17% y que la de febrero, también anualizada, se ubica en el 13%. A partir de esas tasas, el jefe de Estado apuntó: podrán presentarlo como quieran, pero la inflación está bajando, y los precios mayoristas anticipan lo que viene en minoristas.

Milei diferenció la dinámica del índice mayorista respecto del IPC al remarcar que el consumo masivo todavía debe asimilar el impacto del ajuste de tarifas y la corrección de desequilibrios monetarios. De esta forma, planteó que el traslado de la desinflación al mostrador puede demorar más que en la medición de productores y mayoristas.

Los números oficiales de febrero

El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que el índice de precios internos al por mayor (IPIM) subió 1,0% en febrero frente a enero, lo que implicó una desaceleración de 0,7 puntos porcentuales respecto del primer mes del año. En la medición interanual, la variación alcanzó el 25,6%, mientras que en el acumulado del primer bimestre del año la suba llegó al 2,7%.

Dentro del IPIM, los bienes de origen nacional avanzaron 1,3%, al tiempo que los importados registraron una baja de 2,7%, movimiento que contribuyó a moderar el registro general. Los mayores aportes a la variación mensual provinieron de petróleo crudo y gas (0,27 puntos), alimentos y bebidas (0,26), productos agropecuarios (0,24), refinados del petróleo (0,23) y energía eléctrica (0,12).

El índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) aumentó 0,7% en el mes, con alzas de 0,9% en productos nacionales y una caída de 2,6% en importados. A su vez, el índice de precios básicos del productor (IPP), que excluye impuestos, mostró un incremento de 0,7%, con subas de 1,0% en productos primarios y de 0,6% en manufacturados y energía eléctrica.

El vínculo con el IPC y las proyecciones

Mientras el IPIM avanzó 1,0% en febrero, el IPC marcó 2,9% y repitió el dato de enero. Para el Gobierno, esa brecha responde a que el consumo minorista absorbe con rezago la normalización de tarifas y a la inercia que dejan los desequilibrios previos. En ese marco, Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, reiteraron que la desinflación continuará, aunque con eventuales baches por factores estacionales y ajustes regulados.

La semana pasada, en una presentación en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el Presidente dijo que la inflación mensual podría perforar el 1% en agosto, al señalar que debería empezar con cero. Caputo acompañó la meta, pero admitió que el momento exacto depende de la dinámica de precios regulados y de shocks como la carne; si no ocurre en agosto, estimó que podría ser en septiembre u octubre.

En un plano técnico, la lectura oficial se apoya en la apreciación del tipo de cambio real desde inicios de año, la contracción monetaria y la recomposición de reservas, además de la baja en precios importados que capturó el IPIM. Sin embargo, analistas del sector privado advierten que la convergencia del IPC hacia registros de 1% mensual requiere anclar expectativas, sostener la disciplina fiscal y morigerar el impacto de tarifas y combustibles.

Qué mira el mercado

Los operadores siguen de cerca la brecha entre mayoristas y minoristas, el comportamiento de los bienes estacionales y el traspaso a góndola de las bajas en costos importados. El foco también está en los rubros regulados, que podrían aportar volatilidad en los próximos meses, y en la capacidad de la demanda para convalidar subas en un contexto de actividad ajustada.

En ese tablero, la desaceleración mayorista es vista como un dato constructivo, pero no definitivo. La sincronización con el IPC dependerá de si las empresas trasladan menores costos a precios finales y de cuánto margen de recomposición mantiene el consumo. Al mismo tiempo, el sendero de tasas y la evolución del tipo de cambio serán determinantes para sostener el proceso.

Claves para entender

El dato de febrero consolidó una tendencia de menor nominalidad en la puerta de fábrica, apuntalada por la baja de los importados y la moderación de algunos insumos clave. La pregunta abierta es la velocidad con la que esa desinflación llegue a la góndola, en un contexto donde conviven ajustes de precios regulados, factores estacionales y la búsqueda de equilibrio fiscal.

Con expectativas alineadas en torno a un segundo semestre de menor inflación, el Gobierno apuesta a que la señal mayorista sea el anticipo de un alivio tangible para los hogares. El desafío inmediato pasa por esquivar sobresaltos que erosionen la trayectoria y por traducir los menores costos en estabilidad del precio final, condición necesaria para consolidar la recuperación.

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