Una rueda con bajas y más distancia del techo
El mercado cambiario inició la semana con una nueva caída del dólar mayorista, que retrocedió cuatro pesos (-0,3%) y cerró en $1.396. Con este movimiento, el tipo de cambio oficial se ubica por debajo del nivel de fines de febrero y acumula una baja de 59 pesos (-4,1%) en lo que va de 2026.
En paralelo, el Banco Central fijó el techo de las bandas cambiarias en $1.632,48, lo que deja al mayorista un 16,9% por debajo de ese límite superior. Es la mayor distancia desde el 3 de julio del año pasado, un dato que el mercado mira de cerca porque habla del margen de flotación y de la presión –o su ausencia– sobre el dólar regulado.
En el segmento minorista, el billete en el Banco Nación cedió cinco pesos y quedó en $1.415 para la venta, un nivel que no tocaba desde el 24 de febrero. En el acumulado de marzo también retrocede cinco pesos y en el año muestra un descenso de 65 pesos (-4,4%).
Volumen, oferta y tasas: los motores de la baja
La rueda mostró un monto operado en contado de USD 371 millones, sin sobresaltos. Detrás de la debilidad del precio aparecen varios factores: una oferta sostenida a pocas semanas del pico de liquidaciones del agro; ingresos de divisas financieras por colocaciones de deuda de empresas y provincias; y tasas en pesos que hoy desincentivan posiciones dolarizadas de corto plazo.
Ese combo está neutralizando el eventual efecto alcista que podría generar la compra diaria de reservas por parte del Banco Central. El resultado es un dólar oficial que desciende, aun cuando el organismo monetario sigue sumando divisas a su stock.
Señales mixtas: el blue sube y el riesgo país no afloja
En la plaza informal, el dólar blue rebotó diez pesos (+0,7%) y se negoció a $1.425 para la venta. La dinámica distinta entre el oficial y el paralelo reaviva la discusión por el tipo de cambio real y la competitividad exportadora en un contexto de inflación que mostró una aceleración reciente.
Desde la City advierten que el riesgo país se acerca nuevamente a la zona de 600 puntos básicos. En ese marco, la baja del oficial convive con una percepción todavía frágil sobre los activos argentinos, condicionada también por el frente internacional.
Competitividad y tipo de cambio real: las alertas del mercado
Informes privados señalan que, de sostenerse la tendencia actual, podría profundizarse la caída del tipo de cambio real, que en el año acumularía un retroceso cercano al 7,6%. Según esos análisis, ya se revirtió una parte significativa de la mejora obtenida en septiembre pasado, lo que abre un interrogante sobre la competitividad exportadora y las cuentas externas.
Para otros analistas, el contexto de precios internacionales juega a favor de Argentina: la suba del petróleo y de biocombustibles empuja a la soja y al maíz; el trigo replica ese comportamiento y los lácteos también muestran avances. Con la carne vacuna en valores elevados, se espera un mayor ingreso de divisas comerciales en las próximas semanas.
¿Piso en $1.400? El debate por el valor de equilibrio
Entre las opiniones del mercado, gana lugar la idea de que el mayorista estaría construyendo un piso alrededor de los $1.400. Un ejercicio de actualización por inflación ubica el valor de equilibrio cerca de $1.370, tomando como referencia un dólar de $360 en noviembre de 2023 y llevando ese precio a febrero de 2026. De perforarse ese rango, varios sectores verían comprimidos sus márgenes y deberían acelerar la adopción de tecnología y mejoras de productividad para sostener rentabilidades sin trasladar subas a los consumidores.
La cosecha que viene y el recuerdo de septiembre
Las mesas de dinero también subrayan que, aunque con bajas interanuales, la liquidación de la cosecha se mantiene en niveles promedio. El salto extraordinario de septiembre pasado respondió a incentivos fiscales puntuales que adelantaron ventas y agotaron stocks. Ahora, con perspectivas de mejores precios y mayor volumen, marzo podría exhibir un repunte de las liquidaciones agrícolas.
El factor externo: Fed y geopolítica en el radar
El mercado mira a la Reserva Federal, que se reúne el miércoles 18. El consenso indica que mantendría sin cambios su tasa de referencia. Una pausa de la Fed, combinada con tensiones geopolíticas, puede mover la aguja de flujos hacia emergentes y, por ende, influir en la dinámica de los dólares financieros locales.
Qué sigue para el dólar
Con el mayorista alejándose del techo de la banda y el Banco Central comprando reservas en segundo plano, la atención se centra en tres ejes: el ritmo de liquidación del agro, la evolución de la inflación doméstica y la señal de tasas locales e internacionales. Si la oferta comercial se consolida y las tasas en pesos continúan atractivas, el tipo de cambio oficial podría sostener estos niveles, siempre con el paralelo marcando el pulso de la percepción de riesgo.
Para el ahorrista y las empresas, el mapa sigue siendo de cautela: un oficial estable o en baja mejora costos de importación, pero un tipo de cambio real más apreciado obliga a ganar eficiencia para no perder terreno. La próxima foto dependerá, en buena medida, de la campaña del campo y de lo que decidan los bancos centrales del mundo en las próximas horas.



