Un amanecer envuelto en llamas y caos vial
La Ruta Nacional 158 volvió a ser escenario de un evento de extrema gravedad. Durante la mañana de este miércoles, a la altura del kilómetro 220 en el acceso norte a General Deheza, dos vehículos protagonizaron un violento impacto frontal que dejó como saldo un automóvil completamente calcinado y una mujer hospitalizada.
Las condiciones climáticas jugaron un rol determinante. Eran minutos antes de las 07:00 cuando una densa niebla redujo drásticamente la visibilidad en el sector, convirtiendo la traza en una verdadera trampa para quienes transitaban a primera hora de la jornada.
En esas circunstancias, un Renault Logan, ocupado por un hombre de 61 años y una mujer de 57, colisionó de frente contra una camioneta Ford Ranger al mando de un conductor de 60 años. Ambos hombres resultaron con lesiones de carácter leve, pero el desenlace del siniestro pudo haber sido catastrófico.
El factor destructivo y el rápido accionar de emergencia
Producto de la inercia y la fricción del impacto, el Renault Logan comenzó a prenderse fuego casi de inmediato. Las llamas no tardaron en envolver la totalidad del rodado, lo que exigió un despliegue urgente por parte del personal de bomberos y servicios de salud de General Deheza.
El tránsito en la Ruta 158 tuvo que ser interrumpido de manera total durante más de una hora, generando largas filas de vehículos a la espera de que los especialistas controlaran las llamas y aseguraran el área.
Mientras tanto, los ocupantes fueron trasladados inicialmente al Hospital Municipal de la localidad. Sin embargo, el cuadro médico de la mujer de 57 años requirió una intervención mayor.
Traslado de urgencia a Río Cuarto
Al absorber la mayor parte del impacto, la acompañante del Renault Logan sufrió politraumatismos severos. Tras una primera estabilización, las autoridades médicas tomaron la decisión de derivarla de inmediato al Nuevo Hospital San Antonio de Padua en la ciudad de Río Cuarto.
Allí, la paciente fue sometida a una serie de estudios de alta complejidad para descartar complicaciones internas. Según los primeros partes, si bien el estado requería de atención especializada constante, no se encontraría en peligro de perder la vida.
Este nuevo suceso reabre el constante debate social sobre las condiciones de transitabilidad en una de las arterias más vitales de la región. La combinación de infraestructura desactualizada frente a un flujo vehicular abrumador, sumado a factores climáticos severos, sigue demostrando que transitar por este corredor es, cada vez más, un riesgo inminente.



